martes, 5 de enero de 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
El Laberinto de la Soledad
Evolución conflictiva
La poesía social se hace presente y aporta con mirada sagaz en un entorno político y cultural conservador. En este ensayo sobre la condición del mexicano y su papel en el mundo elaborado desde la perspectiva sensible y severa de un poeta consagrado, Premio nobel de literatura, Octavio Paz, considerando el laberinto de la soledad, su obra de ensayo máxima da una interpretación cultural de la modernidad vivida en un país multicultural y en busca del sentido de sí mismo, México y sus mexicanos.
La obra fue escrita a mediados del siglo pasado, años 50´s y el mundo se ha trasformado en muchos aspectos que a Octavio Paz no le tocó vivir a esplendor a más de 10 años de su muerte por lo cual considero hay nuevos factores y generaciones como las nuestra que no quedan plasmadas en el libro por lo que no del todo me siento identificado. Pese a ello sin lugar a dudas el laberinto de la soledad es un elemento básico en nuestra formación académica y es un referente obligado a cualquier persona que le interese nuestra cultura, no solamente en el aspecto académico cabe aclarar, pues a los mexicanos nos sirve de autocrítica y reflexión ante los embates enfrentados día a día, como lo son problemas de corrupción tolerada y renegada por todos, hasta la falta de planeación urbana que nos causa problemas para llegar cualquier punto de la ciudad, todo esto está situado en un contexto histórico que la pluma de Paz como cincel trasforma cual escultor la efímera esfinge de la sociedad mexicana.
El laberinto de la soledad estudia una serie de características raciales de las costumbres del mexicano, comienza comparando la personalidad del mexicano con la de un adolecente en una búsqueda constante que como su nombre lo dice, es carente de algo que desconoce, condición que le genera sentirse solo, haciéndolo llegar a extremos que nos hacen reducir nuestra s acciones y manifestarlas con violencia, la cual hemos hecho parte de nosotros como una constante que según Paz, y después de hacer un resumen del devenir nacional concluye que “el mexicano es un ser dominado, por la doble violencia imperial y unitaria, la de los aztecas y la de los españoles” a lo que yo sumaría diversos enfrentamientos, entre la vida y muerte, el pasado y presente, la realidad y la ficción, elementos íntimamente ligados a un México en conflicto desde los guerreros pueblos prehispánicos enfrentados entre sí pasando luego por el enfrentamiento con otra cultura, religión y costumbres hasta las diferentes guerras, de independencia y revolución, jaloneo constante de fuerzas que no necesariamente lo han trasformado pues no es un movimiento dirigido al futuro lo que ha generado que optemos por refugiarnos en mascaras, aspecto que Paz vincula estrechamente con toda la cultura mexicana.
El recelo de la intimida y la soledad son bien escondidas por mascaras, generando enigmas y básicamente dos países en un mismo espacio; uno menos superficial que el otro, lo que se ejemplifica de modo casi trasparente en el léxico cotidiano del mexicano pues a final de cuentas las ideas en verdad son expresiones de realidades escondidas donde lo visible se explica por lo invisible, idea psicoanalítica Freudiana que deja a la expectativa la revolución, vista desde el aspecto de una evolución tras otra, caracterizado el sueño de la modernización de la sociedad mexicana, llena de ilusiones que le mantienen viva.
Néstor Segura, FES-Aragón-UNAM
domingo, 27 de diciembre de 2009
La idiosincracia del mexicano
“El laberinto de la soledad”
En esta vida no existe nada más incómodo, complicado y doloroso que escuchar y aceptar nuestra realidad. Aunque sabemos que el humano no es un ser perfecto y que podemos errar en cualquier momento, nuestro orgullo no concibe esa idea, llegando a tomar los cuestionamientos al respecto de nuestros defectos, inclusive, como un insulto. El escritor mexicano Octavio Paz hizo caso omiso a esta serie de prejuicios sociales y publicó en 1950 la obra “El laberinto de la Soledad”, en donde se plasma, mediante 9 capítulos, una fuerte crítica hacia las características más sobresalientes del mexicano.
México es sinónimo de cultura, riqueza, calidez, benevolencia, pasión, color, belleza y sobre todo de gran júbilo en su población. Sin embargo, en nuestro país se manejan circunstancias muy contrarias a lo antes mencionado; la falta de identidad, la doble moral, el machismo, los excesos, el resentimiento y la soledad están arraigados al mexicano, manifestándose a lo largo de nuestra historia.
A pesar de que este libro fue escrito en 1950, la diferencia entre la sociedad que Paz nos describe y la que actualmente conocemos es prácticamente nula, lo cual nos da a entender que toda esta serie de cualidades se mantienen (y se mantendrán) completamente inherentes al mexicano mientras éste quiera.
Desde los pachucos, quienes niegan sus raíces y esconden sus pretensiones y aspiraciones mediante la burla y la sátira; la mujer que se toma en cuenta como un simple objeto sin voz ni voto; el mexicano que la mayor prioridad a la fiesta que a otra cosa, que busca los excesos y le pierde el temor a la muerte; aquel hombre resentido con su propia madre, (quien logró unir y mezclar al indio con el español), llamándole traidora; la verdadera intención de los cabecillas en los grandes movimientos bélicos de nuestro país (Independencia y Revolución), muy distinta a ese maniqueo que muestra a unos como grandes héroes y a otros como terribles villanos; los problemas políticos de México basados en un sistema desequilibrado y basado en las filosofías de la “vieja Europa”; hasta al temor de todo mexicano hacia la soledad, pero que a su vez nos seduce y nos atrae, son situaciones que a todos nosotros como mexicanos nos pueden ser familiares y nos identificamos con ellas, inclusive el mismo autor pudo haber embonado perfectamente en alguna de sus propias críticas.
De una forma grácil y elegante, Octavio Paz denuncia todos los vicios comunes del mexicano, pero más que eso, los estudia, busca su razón de ser, las causas que crean estos comportamientos y las consecuencias que conllevan, puesto que al ser parte de nosotros no es razón para que nos avergoncemos o para que sintamos que somos un pueblo inferior, sino para que analicemos la situación, veamos los puntos positivos, los puntos negativos y salgamos adelante.
Jonathan Peña, FES-Aragón-UNAM